viernes, 11 de marzo de 2016

MEDITACIÓN LXXII (12 DE MARZO)

MEDITACIÓN LXXII
(12 DE MARZO)

Sobre los medios de adquirir el conocimiento de Dios.  



Punto 1°.- El primero es considerar a dios en sí mismo; es decir, como un ser infinito, eterno, inmutable, que llena todo el universo con la inmensidad de su presencia y que llenaría igualmente otros mil mundos más vastos y más extensos que este, que podría crear si lo quisiese, con una sola palabra: un ser que posee todas las perfecciones por propiedad y por esencia: solo grande, solo sabio, solo poderoso, solo inmortal: un ser admirable en sus obras; admirable en los efectos de su justicia y de su bondad, admirable en sus santos, que son las obras de su gracia, un ser que es al mismo tiempo el Dios fuerte, el Dios santo, el Dios de los ejércitos, el Dios de la paz y el Dios de las virtudes. ¡Oh Rey de gloria! ¿Quién es semejante a vos? ¡Qué felicidad para mí el conoceros: y Qué desgracia si soy bastante ciego para conoceros sin temeros y sin amaros!    

Punto 2°.- El segundo es el considerarlo respecto de nosotros. Es el autor de nuestra existencia, el principio y el consolador de nuestro ser, nuestro soberano, nuestro juez, nuestro refugio en las desgracias, nuestro consolador en las aflicciones, nuestro mejor amigo o nuestro más terrible enemigo; el sostén de nuestra vida y el fundamento de nuestras esperanzas después de la muerte: la fuente de nuestra felicidad futura, nuestra herencia y recompensa en la eternidad. Por esto debe ser el objeto de todos nuestros pensamientos, el centro de todos nuestros deseos y el fin de todas nuestras acciones.  

Oración Universal

Para servir de preparación a la lectura de esta obra (rezar diario al término de cada meditación).

Dios mío, yo creo en vos, fortificad mi fe; espero en vos, asegurad mi esperanza; os amo, redoblad mi amor; me arrepiento de haber pecado, aumentad mi arrepentimiento. 

Yo os adoro como a mi primer principio, os deseo como a mi último fin, os doy gracias, como a mi perpetuo bienhechor, y os invoco como a mi soberano defensor. 

Dios mío, dignaos arreglarme por vuestra sabiduría, sostenerme por vuestra justicia, consolarme por vuestra misericordia y protegerme por vuestro poder

Yo os consagro mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, a fin de que de ahora en adelante no piense sino en Vos, no hable sino de Vos y no sufra sino por Vos. 

Señor yo quiero lo que vos queréis, porque vos lo queréis, como vos lo queréis y por el tiempo que vos lo queréis. 

Yo os suplico que ilustréis mi entendimiento, inflaméis mi voluntad, purifiquéis mi cuerpo y santifiquéis mi alma. 

Dios mío, ayudadme a expiar mis pecados pasados, a vencer las tentaciones venideras, a corregir las pasiones que me dominan y a practicar las virtudes que me convienen. 

Llenad mi corazón de ternura por vuestras bondades, de aversión por mis culpas, de celo para con mi prójimo y de desprecio por el mundo. 

Que yo procure, ¡Oh Señor! Ser sumiso para con mis superiores, caritativo con mis inferiores, fiel con mis amigos e indulgente con mis enemigos. 

Venid a mi socorro ¡oh Dios mío! para poder vencer la sensualidad con la mortificación, la avaricia con la limosna, la ira con la dulzura, y la tibieza con la devoción.  

Dios mío, hacedme prudente en las empresas, animoso en los peligros, paciente en las adversidades y humilde en la prosperidad. 

No permitáis que olvide nunca el juntar la atención en mis oraciones, la templanza en mis comidas, la exactitud en mis empleos y la constancia en mis resoluciones. 

Señor, inspiradme el cuidado de tener siempre una conciencia recta, un exterior modesto una conversación edificante y una conducta regular. 

Que yo me aplique sin cesar a dominar la naturaleza, a secundar la gracia, a guardar la fe y a merecer la salvación

Dios mío, descubridme cuanta es la pequeñez de la tierra, la grandeza del cielo, la brevedad del tiempo y lo largo de la eternidad

Haced que me prepare para la muerte, que tema vuestro juicio, que evite el infierno y que obtenga en fin la bienaventuranza por Jesucristo Nuestro Señor.

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